
(Laura Aristizábal Borrero)

Los 80 años del restablecimiento de la Universidad
El APORTE AL PAÍS A TRAVÉS DE LA FORMACIÓN INTEGRAL Y LA INVESTIGACIÓN
FORO JAVERIANO entrevista al Rector de la Pontificia Universidad Javeriana, Padre Joaquín Sánchez S.J., con motivo de los 80 años del restablecimiento de la Universidad
Maria Paz Mejía Londoño
Foro Javeriano: ¿Qué significa cumplir 80 años de restablecimiento?
Rector Padre Joaquín Sánchez S.J.: Esta es una efemérides que nos lleva a conmemorar un hecho importante en la historia de la Universidad. Ochenta años de restauración, esto es muy importante porque la Universidad se fundó en 1623 y de ese tiempo para acá nosotros hemos presentes en la historia de país, sólo que hay un período de 1767 a 1830 donde ocurren fenómenos como la expulsión de los Jesuitas; después de que regresan se vuelve a organizar el apostolado y la actividad nuestra. Posteriormente vienen las expulsiones de dos gobernantes como José Hilario López y Tomás Cipriano de Mosquera y solamente tenemos otra vez paz para establecernos y restaurar la Universidad en 1930. Es un significado importante de un trabajo que ha realizado la Universidad durante muchos años a favor de la educación del País.
F.J.: ¿A grandes rasgos, cómo fue el proceso de restablecimiento de la Universidad? ¿Cómo fue la historia de ese suceso?
P.J.S.S.J.: El restablecimiento de la Universidad tuvo lugar donde también nació: el Colegio San Bartolomé La Merced, en el centro, en la calle 10, donde volvió otra vez a restaurarse, donde estuvo la sede desde su inicio en 1623. Fue un acto muy sencillo por voluntad del Provincial de la época, el Padre Fernández y el Padre Félix Restrepo que fueron dos personas muy importantes en la vida de la Universidad y quienes determinaron que la Unversidad debía volver a tener vida, a continuar en su labor de formación profesional. A partir del año siguiente, en febrero, comenzaron los cursos con las carreras que se habían restaurado como la de Filosofía, Teología y también Derecho. Después se fue ampliando a otras carreras que la Universidad paulatinamente fue incorporando como parte importante de su oferta y de sus servicios académicos.
F.J.: ¿A quiénes se debe recordar como las personas que hicieron posible el volver a abrir la Universidad?
P.J.S.S.J.: Fundamentalmente fueron ellos los Jesuitas que dieron todo el aporte y ayudaron a la restauración. Por supuesto que hay muchos otros Jesuitas como los que entonces hacían parte de la Consulta de Casa y Consulta del Gobierno de la Provincia. Igualmente hubo un interés por parte de los antiguos –todavía quedaban algunos de los que habían sido herederos de la tradición jesuítica y que conocían los trabajos nuestros en el campo de la educación, quienes también impulsaron y vieron la importancia de que la Compañía de Jesús continuara con esa labor. Hay muchas personas que contribuyeron en su inicio a la restauración de la Universidad, pero básicamente fue la Compañía de Jesús con el grupo de Jesuitas que estaban en el Colegio y en la Provincia Colombiana.
F.J.: ¿Cuál cree usted que ha sido el papel de la Javeriana dentro de estos 80 años no sólo como institución educativa?
P.J.S.S.J.: Básicamente el papel importante de la Universidad ciertamente es el de formación profesional, así como la investigación. La Universidad ha estado presente históricamente en los trabajos científicos donde se ha desarrollado especialmente en el campo de las ciencias, la medicina, la ingeniería además de las otras disciplinas como las ciencias sociales, la filosofía, la teología etc. La Universidad ha aportado a través de la investigación una importante cantidad de resultados para el conocimiento científico y el desarrollo científico y la docencia.
El aporte también se ha hecho en otros campos como son los de asesoría, consultoría y la ayuda a través de prácticas profesionales al sector empresarial, de pasantías importantes para el desarrollo del país en el campo social, como el caso del Magdalena Medio donde hemos trabajado durante un buen tiempo y seguimos trabajando. En otros sectores hemos trabajado y hemos ayudado a buscar procesos de trasformación social.
Así pudiéramos decir que la presencia de la Universidad se ha ido extendiendo en muchas partes, casi en todos los departamentos del país la Universidad ha estado presente a través de su formación, de sus cursos de educación continua, del programa Universidad Abierta a Distancia, en la educación de maestros.
Si ve uno el volumen de actividades y de resultados pues ve que es muy grande; son muchísimos los resultados y las formas como la Universidad se ha hecho presente en el País, pero sobretodo en formar personas idóneas, honestas y éticas y profesionales que puedan responderle al país en las necesidades que está viviendo cada día, creo que ese ha sido una tarea importante de la Javeriana como lo pueden repetir muchos de los egresados que ya son casi más de 156mil desde la época de la restauración hasta ahora.
F.J.: ¿En qué se diferencia la Javeriana de hace 80 años con la Javeriana de ahora? ¿Cómo eran los estudiantes de entonces diferentes a los de ahora?
P.J.S.S.J.: Yo te puedo contar de cuarenta años hacia atrás que es lo que llevo acá, sobre los cuarenta anteriores es más difícil. Pero los que han escrito sobre la Universidad dicen que era una universidad más pequeña porque iban creciendo los programas poco a poco; los estudiantes no eran muy numerosos. Cuando yo llegué hace cuarenta años a trabajar, la Universidad tenía cinco mil estudiantes, hoy tiene dieciocho mil estudiantes en pregrado y cinco mil en posgrado.
En esa época la gente estaba interesada en carreras, quizá no en todas como aquellas que no habían nacido y que fueron posteriormente incorporadas. En el campo, por ejemplo de la comunicación, ya existía la parte de periodismo pero fueron consolidándose los campos de la comunicación, la televisión, la radio cuando fueron apareciendo estas tecnologías y nuevas formas de comunicar, se fue preparando la gente para ello. Igualmente en el campo de las ingenierías, la ingeniería electrónica todavía no estaba tan consolidada, estamos cumpliendo cincuenta años de la facultad de Ingeniería, pero treinta años atrás apenas venían consolidándose los estudios de ingeniería electrónica, que fueron los que dieron origen a la Facultad.
El Derecho sí estaba más consolidado, es una Facultad tradicional como la Filosofía, la Teología y el Derecho Canónico que eran facultades mucho más clásicas. La medicina igualmente, aunque ha cambiado en las especializaciones que hoy se tienen no existían en esa época.
No podría decir uno que la Javeriana de 1930 era una cosa muy pequeña y con pocos estudiantes aunque la Javeriana de hoy es muy grande, con muchos programas y muchos estudiantes, igualmente profesorado, investigación. Cada vez tenemos más personas tituladas con magíster y doctorado porque hoy las exigencias nos obligan a tener profesorado de alta calidad para la certificación de la Universidad.
La Universidad sí era muy distinta en muchos aspectos. En su esencia lo que queríamos era formar ciudadanos con valores cristianos, al servicio del país, con valores, con ética, y eso permanece durante toda la historia de la Universidad.
F.J.: ¿Qué viene para la Universidad en los próximos 80 años?
P.J.S.S.J.: Yo no soy adivino como para poder poner una bola de cristal aquí y decirle va a ser esto o aquello. Lo que sí he dicho es que hoy los retos de formación universitaria son mucho más urgentes y se están presentando de una manera muy acelerada. Antes uno podría decir que los cambios en la institución universitaria podrían demorarse un tiempo, diez, veinte años. Hoy no se puede porque la tecnología ha cambiado, las formas de aprender han cambiado. Hoy los jóvenes tienen la forma de comunicarse, tienen la forma de acceder a la información de una forma impresionante, por ejemplo en un Ipad pueden leer los libros que quieran, casi que no tienen que venir a la biblioteca. En unos años la biblioteca, seguramente, va a estar en un programa de Ipad, lo que cambia un poco la visión de cómo podemos hoy aprender y utilizar la tecnología para el aprendizaje.
Igualmente ocurre con las formas de dar clase: los maestros tienen que enfrentarse a la tecnología y usarla y ver que sus estudiantes vienen cada vez más mucho más preparados porque tienen más acceso a la información desde su casa y en cualquier momento. Ahora, por ejemplo, un estudiante de microbiología puede haber consultado en google, media hora antes, el contenido de la clase, y llega el profesor y empieza a explicarle y el él le puede decir: “Profesor acuérdese que esto es de este modo” y el profesor no tiene mucha idea o no había preparado eso. Ahora eso ocurre porque el estudiante está mucho más expuesto a la información y si el profesor no se da cuenta de que eso existe hoy y de que tiene que trabajar también con estos navegadores especiales para la búsqueda de la información, los estudiantes van a superar, en información, muchas veces, la capacidad de los profesores.
Entonces esto tiene que cambiar. Las carreras, las profesiones también tienen que modificarse, no podemos seguir pensando que tenemos que seguir siendo iguales todos los abogados, todos los médicos porque la medicina ha cambiado y cada día cambia más. Hoy necesitamos exponer a los médicos a una tecnología importantísima para el trabajo que ellos realizan y tienen que estar preparados para eso.
F.J.: ¿Cuál cree usted que debe ser el papel de las Universidades dentro de sociedad actual y dentro del País además de la formación profesional?
P.J.S.S.J.: Las universidades deben ser unas instancias críticas de diálogo permanente en la sociedad. Yo quiero resaltar mucho esto porque hay una tendencia a veces exagerada a que las universidades deben estar es al servicio del sector productivo o de las actividades empresariales y de los sectores que están requiriendo mano de obra, aunque eso es importante y no podemos negar que tenemos que formar buenos ingenieros, arquitectos, buenos comunicadores etc. pero hay un papel de la universidad y nosotros no podemos renunciar a él que es la investigación en los campos y disciplinas del saber que son importantes y en las que la empresa no está interesada en participar. Por ejemplo, la empresa de servicios eléctricos no estará interesada en la investigación de redes eléctricas, bueno pues eso es parte de nuestro trabajo.
Hay otros campos del orden social pertinentes para la sociedad de hoy, para la transformación, son los campos de las ciencias sociales. La universidad debe responder también a eso. Es una institución crítica de la sociedad que cuestiona el país, las estructuras y que está dispuesta a un diálogo de saberes y experiencias para poder colaborar al país en su crecimiento y su desarrollo.
F.J.: Concretamente, ¿cómo puede ayudar la Javeriana a ese papel que usted menciona?
P.J.S.S.J.: La Universidad está ayudando, no es que pueda sino que lo está haciendo de múltiples maneras. Primero a través de la investigación, nosotros estamos cada día fortaleciéndola para que sea una investigación que dé respuestas a muchos de los problemas de la sociedad.
Segundo, la misión nuestra está formulada en términos de resolver, o ayudar a resolver- porque no somos los únicos- grandes problemas relacionados con el hábitat, la ética pública, para ayudar a evitar los procesos de corrupción que está viviendo el país. Frente a los procesos de paz que está viviendo el país, examinándolos y participando en organizaciones y trabajo por la paz, investigando sobre estos temas de conciliación ligados con el derecho, las políticas públicas. Ahí la Universidad tiene que estar presente, y yo creo que eso lo está haciendo ahora.
Por eso decía que una de las tareas de la Universidad que no se pueden perder en esas transformaciones que se están haciendo es servirle al país sobre todo en aquellos aspectos en los que la Universidad puede ser una instancia crítica, una instancia que cuestiona muchas de las cosas que ocurren en la sociedad, en ese sentido no podemos perder esa misión de servicio que le prestamos a la sociedad colombiana.
En tercer lugar tratar de resolver problemas tan graves que vive el país en el campo de la marginalidad, de la pobreza, de la miseria, de los desplazados, de tantas personas que sufren y que hay veces que nosotros nos ponemos un poco de espaldas cuando el país colombiano es el país de muchos que están necesitando una respuesta concreta a sus necesidades; la Compañía de Jesús especialmente está al servicio con sus obras: universidades, centros de investigación como el Cinep, colegios, Fe y Alegría, tratando de dar respuesta a ese grupo de colombianos que necesitan una voz frente a los que toman decisiones y tienen que dar respuestas para que haya una justicia de verdad, para que la gente pueda vivir dignamente, pueda educarse, pueda tener salud, pueda tener vivienda, pueda tener bienestar. Esta es una tarea que la tenemos todas las instituciones de los Jesuitas en el mundo y por eso tenemos un cometido muy grande e importante y en eso hemos venido trabajando.
F.J.: ¿Cuál cree usted que es la principal diferencia a la Javeriana con otros establecimientos educativos de formación superior?
P.J.S.S.J.: Yo diría que esa que acabo de mencionar. Nosotros hacemos un énfasis muy especial en formar, en primer lugar un ser integral que corresponde a que la persona que pase por la universidad, como profesional sea consciente de esas realidades que está viviendo el país, de esta realidad social, que los que pasen por la universidad sean personas íntegramente formadas en el campo ético, en el campo profesional, que sean personas equilibradas psicológica, físicamente, saludables y, si tienen posibilidad, que se desarrollen espiritualmente.
Así cada campo en que nosotros trabajamos en el medio universitario nos pone de presente que la formación de la universidad no es solamente formar y desarrollar las competencias académicas, intelectuales, o las competencias cognitivas o las destrezas o habilidades para una carrera o profesión, sino dar una formación integral para que la persona que salga tenga eso que, en realidad, es lo que caracteriza al Javeriano. Cuando uno se encuentra por fuera con los egresados tienen ese recuerdo de la Universidad. Yo siempre digo que aquí procuramos que la persona no sea el número tal, código tal, sino que sea fulano de tal a quien conocemos de verdad y podemos ayudar cuando lo necesita, y esa relación entre el estudiante, el profesor, el directivo para nosotros es fundamental.
F.J.: ¿Qué concepto tiene usted de la Facultad de Derecho?
P.J.S.S.J.: La Facultad de Derecho está prestando un excelente servicio al País. Es una de las facultades más serias que tiene la Universidad. Yo creo que tenemos que reconocer que ha sido uno de los lugares donde se han formado excelentes juristas que le han estado prestando un servicio al país y que se lo siguen haciendo. Nosotros somos muy orgullosos, como Javerianos, de tener una Facultad de Derecho y tener estudiantes de Derecho que puedan seguir ese cauce tan importante que sus profesores les están dejando.
F.J.: Un consejo para la comunidad universitaria.
P.J.S.S.J.: Yo no suelo dar consejos porque cuando uno da consejos se vuelve como el padresito viejito o regañón que está diciéndole a los muchachos qué tienen qué hacer. Yo en realidad pienso que ustedes tienen todas las oportunidades, y una sola cosa yo desearía más que aconsejaría: que el paso por la Universidad los marque, les ponga como un sello de tal manera que se lleven toda una experiencia riquísima de cuatro o cinco años de Javerianidad. Aquí en la universidad hay tantas cosas como seminarios, talleres, congresos, películas, cafeterías, misas, cantidad de cosas, entonces disfruten de la Universidad, disfrútenla. Y si me quieren oír un consejo, que es más un deseo mío, es que los estudiantes pasen y les deja la Universidad una huella para su vida y que esa la transmitan a sus hijos y a las generaciones que vengan porque es así como este país puede ir saliendo adelante.

RECONSTRUYENDO A UN TRIUNFADOR DE IDEAS
ÁLVARO GÓMEZ: Un hombre que pensó un país
Por Juan Pablo Quintero y Santiago García.
Mucho se habrá escrito en la literatura nacional sobre el personaje que FORO JAVERIANO ha escogido en esta oportunidad para le reconstrucción de este perfil. Pero es importante recordar que este personaje, que significó un pilar intelectual y político para República de Colombia, también pasó por nuestras aulas, tuvo compañeros de clases como lo hacemos hoy día, y a pesar de jamás haber sido Presidente de la República, sus tesis y planteamientos terminaron por ser las políticas aplicadas hoy día.
En conmemoración de los quince años de su asesinato, quisimos exponer apartes de la vida de Álvaro Gómez Hurtado, un político conservador, abogado, intelectual, artista, hijo del ex presidente Laureano Gómez Castro, nacido en Bogotá el 8 de mayo de 1919 y muerto el 2 de noviembre de 1995. Un hombre cuyo legado vigente es incalculable, en virtud de su sentido visionario, el cual le permitió divisar un país que pocos podían siquiera imaginar para la época en que vivió.
En este perfil póstumo y conmemorativo, FORO JAVERIANO quiso acudir a Enrique Gómez Hurtado, hermano de Álvaro, y también abogado javeriano, quien recuerda que en las épocas universitarias -las cuales compartieron- estuvieron rodeadas de un protuberante activismo político, lo cual fue un eje fundamental en el desarrollo de su pensamiento y propuesta política posterior. El punto histórico tuvo como su eje central la Segunda Guerra Civil Española, en la cual los Jesuitas, desde la Universidad Javeriana, cultivaban una defensa por los valores profesados en la Compañía de Jesús, obviamente en el contexto de los sucesos de dicho conflicto político. Por lo anterior, Álvaro y Enrique militaron en un grupo que se hizo llamar “La Legión de Loyola” cuyo fundamento era el nacionalismo. En coincidencia con el ideario político de Francisco Franco. Todo estuvo tuvo auspicio de la misma universidad, en donde se buscaba defender los postulados de la Iglesia Católica, en oposición a lo que la revolución republicana proponía.
En ese entonces, el lugar de estudios no era en la actual sede de la universidad, sino que se ubicaba en el centro de la ciudad de Bogotá junto al Colegio San Bartolomé, también de la Compañía de Jesús. Esta sede recibió de los estudiantes de esa época la denominación de “la Javeriana del centro”, y fue el lugar donde Álvaro Gómez inició, cursó y culminó sus estudios de Derecho con una gran influencia filosófica, y en consecuencia política, de los padres jesuitas que dirigían la universidad.
Álvaro Gómez compartió clases con personas de alto impacto nacional, tales como Antonio José Uribe Portocarrero, Lucio Pabón Nuñez -quien luego de ser partidario y funcionario del gobierno de Laureano Gómez, fue un importante protagonista del golpe de estado de éste último- y su amigo Rodrigo Noguera Laborde (con quien fundó la Universidad Sergio Arboleda), graduándose en el año de 1941.
Una vez egresado de la universidad, Álvaro Gómez se hizo elegir concejal de Engativá, en donde compartió curul con Julio Cesar Turbay Ayala. Recuerda la familia Gómez, que desde ese entonces se convirtió, a pesar de militar en partidos diferentes, en un compañero de la política con quien compartió muchas de las propuestas postreras, pues Turbay representaba el ala más alejada de la izquierda del Partido Liberal, y en consecuencia tuvieron muchas coincidencias. Sobretodo en la manera como debía concebirse la política de seguridad.
Del Cabildo Municipal de Engativá, Gómez saltó al Concejo de Bogotá en el año de 1941, llegando tres años después al Congreso de la República, en su la Cámara de Representantes. Quepa decir, que la edad mínima de entonces para poder hacer parte de dicha Corporación era de veinticinco años, edad que tenía Álvaro Gómez para esas elecciones. Esto hablaba de su alta capacidad persuasiva, y su innegable instinto político que se manifestó desde temprana edad, políticamente hablando, discutiendo siempre los temas fundamentales nacionales.
El periodismo, más que un oficio, fue un estilo de vida. En él estuvo inmerso desde antes de graduarse de la universidad, y lo ejerció casi de manera continua durante lo largo de su vida, fuera como caricaturista, como subdirector o director del periódico El Siglo y como fundador del noticiero 24 Horas.
Datos interesantes en la historia para la familia Gómez, es que para el 9 de abril de 1948, Álvaro Gómez se encontraba en funciones diplomáticas en Europa como Embajador en Suiza y por obvias razones, tuvo que regresar a Colombia, pues el periódico El Siglo había sido destrozado en las revueltas de aquel día. De allí que se dedicara a reconstruir el diario, y fuera nombrado su director el 29 de noviembre de 1949.
Para el año de 1950 fue elegido por primera vez para el Senado de la República siguiendo la misma línea de debate y propuesta que siempre lo caracterizó. Tres años después, sería nombrado Embajador en Italia, para luego del golpe de estado ese mismo año, ser desterrado, junto con toda su familia, primero a los Estados Unidos, para finalmente instalarse en España en donde iniciaría una etapa de arduo estudio, además de perfeccionar su vocación por el arte, pues Álvaro Gómez también dibujaba con gran talento. La culminación de ese estudio se vería con su publicación tal vez más insigne: La revolución en América.
Estos hechos, y muchos más, son los que relatan los familiares de Álvaro Gómez. Tales como el protagonismo en el Pacto de Benidorm que daría origen al Frente Nacional, el impulso de una reforma constitucional fallida, la primera campaña a la presidencia en el año de 1974, la segunda en 1986 y la última en 1990. La fundación del noticiero televisivo 24 Horas, la fundación de la Universidad Sergio Arboleda, el protagonismo como copresidente de la Asamblea Constituyente de 1991. No obstante, la familia Gómez hace hincapié en el ideario político, que a su juicio y con razón, hacen de Álvaro Gómez Hurtado un triunfador de las ideas en la política actual.
La primera de ellas, y por lo que Álvaro fue insistente, fue en la necesidad de hacer el campo productivo, en contraposición a la concepción predominante de entonces, la cual se centraba más en la redistribución. Gómez Hurtado, creía que la mejor manera de generar riqueza, era que el campo fuera rentable, lo cual iba a desencadenar en empleos dignos y bien pagos. Hoy, a pesar de existir una política redistributiva, se hace más énfasis es en la necesidad de que el campo produzca y genere riqueza.
Así mismo, Álvaro Gómez fue altamente impactado por el modelo económico de los denominados Tigres Asiáticos, los cuales, de la pobreza absoluta, saltaron a tener economías altamente desarrolladas. De allí, adoptó el concepto de “economía dirigida”, en contraposición a la teoría de la “economía intervenida”, preponderante en ese entonces. Esta implicaba tanto un estado empresario como la fijación de los precios. En síntesis, Álvaro Gómez introdujo el concepto de planeación, el cual quedó vigente en Colombia plasmado en la Constitución Política de 1991. Hoy es inconcebible, a manera de ejemplo, pensar en un municipio sin Plan de Ordenamiento Territorial.
De otro lado, Gómez pensaba que ante la insurrección de grupos armados, no era procedente una negociación. Sino que era necesario que el Estado, como representante de la entera sociedad, les hiciera frente con todo el poder de la fuerza, dado que lo contrario significaría una deslegitimación del mismo Estado. Lo que él en su tiempo denominó la Seguridad Nacional, fue lo que sería el pilar de la actual Seguridad Democrática.
Finalmente, Álvaro Gómez percibía la justicia en exceso formalista, amante de los trámites, pero nada eficaz y absolutamente cerrada. Era enemigo de la cooptación, y por eso, junto con su Movimiento de Salvación Nacional, fue impulsor de reformas que han cambiado la perspectiva de la justicia de Colombia. Entre ellas, respaldó la instauración de la acción de tutela, e impulsó la creación del Consejo Superior de la Judicatura, con lo cual daría fin a el excesivo amiguismo que existía dentro de las Altas Cortes.. Este pensamiento también triunfó en la Constitución de 1991.
Como se verá, hacer un análisis del legado que nos ha dejado este javeriano insigne, puede resultar en una completa colección de libros. Este espacio, quiere hacer un homenaje haciendo un breve barrido por los logros y derrotas, los cuales nos recuerdan a quienes hacemos parte de estos claustros, que no se puede desfallecer en la generación de ideas, y que la persistencia y coherencia tienen su buena recompensa, la cual es, como en este ejemplo, la vigencia y, en consecuencia, el paso a la historia como personas que dieron su vida en servicio público por la causa del amor patrio.
Álvaro Gómez fue profesor toda su vida, lo fue en esta Universidad y murió siéndolo. Esperemos que su legado e ideario lo siga haciendo.