sábado, 4 de marzo de 2017


¿Qué sucede del otro lado del sistema? 

Radiografía de una cita de Inscripción 


“Meter horario” es una tarea que le saca canas hasta al más pilo del salón. Por eso, Foro Javeriano habló con Camilo González, la persona encargada de la caótica labor de gestionar el horario de todas las clases de la carrera.   

Una pila robusta de hojas delgaditas y rosadas con azul, de esas mismas que se utilizan para solicitar supletorios, presentar excusas médicas y retirar materias; reposa sobre la mesa de Camilo González, el coordinador de la carrera de Derecho. Estas son las solicitudes que se le pasaron este semestre para que ayudara a almas en pena que no habían podido meter horario, o a las que les faltaron materias cruciales. Con la fortuna de que su oficina siempre está abierta, y de que por fin no había nadie ocupando la silla del interlocutor, logré colarme en su oficina y al igual que un médico especialista me explicó el proceso que conlleva cuadrar clases, abrir cupos, lidiar con estudiantes desesperados y no morir en el intento. 

La primera etapa de este proceso inicia tres meses antes de que nosotros los estudiantes tengamos nuestras citas de inscripción. Camilo hace una reunión junto con los coordinadores de departamento. En ella se realiza la programación de clases, se analiza si se mantienen los horarios, si los profesores van a hacer algún cambio, etc. El desafío al que se enfrenta nuestro coordinador actualmente es a que hay dos planes de estudio transcurriendo de manera simultánea, entonces cada semestre hay que analizar qué clases deben continuar vigentes, cuáles entran por primera vez a operar y a cuáles se les debe dar transición. Los cambios acordados en esta reunión se ingresan al sistema y nadie diferente a la Oficina de Admisiones y Registro asigna las citas de inscripción y los salones que se le darán a las diferentes clases durante el semestre. No es la facultad de derecho la encargada de este proceso.  

Llega la primera cita y con ella una oleada de correos rogando por cupos en materias. Camilo les recomienda esperar, mientras revisa si el grupo tiene capacidad para ser ampliado, de manera que en la segunda cita sea posible recibir más inscripciones en esas clases. Cuando tampoco es posible en esa segunda oportunidad, Camilo recomienda que en vez de mandar correos, los estudiantes llenen el formato solicitando ayuda formalmente, pues es mas fácil para él tramitar las solicitudes.  

¿Qué soluciones hay cuando el panorama se ve tan oscuro? Camilo sugiere a los estudiantes que “le den la vuelta al horario”, a ver si pueden reacomodarlo. A veces estudiantes van a su oficina y se dan cuenta que el problema era de cambiar solo una o dos materias. Como facultad, hay un paternalismo muy grande en estos temas, y situaciones como la transición de planes hace que exista esa característica y esa flexibilidad en la carrera de Derecho En otras disciplinas, después de la segunda cita no hay posibilidad de inscribir materias ya que el plazo para ello acaeció.  

En cuanto a los cambios de salón, la dinámica funciona de esta manera: por ejemplo, hay clases que tienen cupo para 50 estudiantes, hay inscritos 23 y la oficina encargada le asignó un salón con capacidad de 70 personas. Por otro lado, hay otra clase con 50 cupos, en un salón con capacidad de 50, pero al que quieren entrar 10 más. Lo que se hace es que, si estas dos clases están en la misma franja horaria, se cruzanbuscando abrir el cupo a esos 10 que están esperando. Por eso muchas veces, a nosotros como estudiantes, se nos cambia el salón de una clase del Giraldo a Básicas: nuestro curso es cruzado con otra materia que requiere cupos. Cuando ni siquiera esto es posible, Camilo se sale de los ámbitos del derecho para buscar ayuda con otras carreras. Después de examinar el sistema, emprende su camino hacia otras facultades a proponerles cruzar una clase de derecho que requiere un salón con una capacidad determinada que ellos están ocupando y que podrían cruzar. Uno de los retos más grandes en este tema es que las franjas horarias de la universidad másolicitadas están entre lunes y jueves de 7:00 a.m. a 1:00 p.m. La universidad tiene, increíblemente, 252 aulas para 23 mil clases, es decir que, esas franjas horarias y esos salones ya tienen un porcentaje de ocupación de 98%. Los horarios de derecho suelen estar en estas horas, por lo cual es toda una odisea hacer cambios de salones. 

Hablando con Camilo me di cuenta de que si los alumnos vemos dificultad en modificar nuestro horario, es aún más difícil realizar los cambios grandes y estructurales; ya que, contrariamente a lo que pensaba, la mayoría de estas decisiones las toma nuestra facultad si no la Oficina de Registro y Admisiones. En ese sentido, es necesario que seamos más diligentes a la hora de armar horario. Camilo recomienda tener varias opciones y revisar siempre el correo de la universidad.  


¿Hasta dónde llega la libertad de expresión? 

Humor vs. Represión 


¿Cuál es el humor aceptable? Este es uno de los interrogantes más profundamente discutidos en la historia moderna de la humanidad. Sin embargo, la misma no tiene cabida alguna. Reflexiones a propósito del escándalo mediático de las últimas semanas.  

Autor: Juan Manuel Suárez M.  

Una de las discusiones más importantes de la historia de la humanidad ha sido la definición de qué es y qué no es reprochable en el marco de la libertad de expresión. Es así como para algunos es posible satirizar y mofar cualquier tipo de situación, mientras que para muchos otros existen ciertos temas que deben ser vedados y excluidos de cualquier tipo de burla. Ejemplo de la anterior discusión, es lo ocurrido en los últimos meses con la itinerante pelea entre una profesora de la Universidad de los Andes y un grupo de Facebook conformado, en su mayoría, por estudiantes colombianos. Los miembros de este grupo no ven reparo alguno en la mofa, la risa y la ridiculización de cualquier tipo de situación que hiciera medianamente eco en redes sociales.  

La indignación frente a las publicaciones de este grupo no se hizo esperar. Para muchos era totalmente impensable que un grupo conformado en su mayoría por estudiantes jóvenes pudiera aceptar tan reprochables comportamientos. “El futuro de Colombia está jodido si estos son nuestros jóvenes”, proclamó más de uno. ¿Qué tan cierta es esta afirmación? ¿Es verdaderamente reprochable la utilización del humor y la sátira frente a cualquier situación?  

De antemano debo responder que no. No es reprochable de ninguna forma la utilización de la sátira y el humor frente a cualquier situación por más restringida y vedada que a muchos parezca. El humor es la más humana de las formas de comunicación que existe. Somos la única especie que se comunica únicamente con el fin de causar risas sin propósito alguno.  

Son extrañamente represivos aquellos comentarios y actitudes enfilados a censurar y restringir la sátira a unos estándares específicosCensurar y restringir el humor es una actuación represiva que recuerda varios momentos oscuros de la historia de la humanidad. No en vano personajes dictatoriales y autoritarios del orden de Stalin dedicaron varios de sus años de gobierno a restringir la producción humorística. La censura a la sátira no es más que una muestra de la batalla que ha existido eternamente entre el poder represivo y la creación de humor.  

Este interminable conflicto cobró hace ya casi veinte años la vida del más grande humorista de la historia reciente colombiana, Jaime Garzón. Es interesante cómo muchos enarbolan su bandera con el fin de defender a capa y espada la libertad de expresión, pero inmediatamente se indignan con otras demostraciones humorísticas. Olvidándose aquellos, que tanto el humor de Jaime Garzón como el humor que a ellos indigna busca generar el mismo resultado, extraer una sonrisa del público que la recibe.  

Otro ejemplo de las consecuencias que se pueden generar con la censura y la represión al humor ocurrió hace ya más de dos años en París cuando un comando de radicales irrumpió en las oficinas del semanario Charlie Hebdo y acribilló sin piedad a once periodistas. Además del lamentable suceso que significó la muerte de estas personas, se propagó además una opinión desafortunada que aunque repudiaba el hecho, indicaba tristemente que estos periodistas “no debieron torear a los terroristas” y “que se lo buscaron”. Este tipo de actitudes fueron incluso observadas en ocasiones por algunos de los líderes más importantes del llamado mundo libre.  

En tiempos de incertidumbre, como los que vivimos en la actualidad, ¿qué mejor que una buena caricatura que nos saque una sonrisa y por un momento nos aleje del estrés y la preocupación del momento?  

Hay que defender a ultranza la producción humorística sin limitantes. No es dable decir de ninguna manera que la misma debe realizarse sutilmente o que esta debe circunscribirse a determinados temas, alejándose de otros vedados. El humor es por naturaleza libre de condiciones y restricciones, porque lo que busca no es más que generar alegría en un determinado público, el cual lo aceptará o no según el agrado que le genere tanto el humorista como su repertorio. No limitemos la mofa. Reírse no es de cafres ni delincuentes, créanme que nuestro futuro no está tan jodido como creen. ¡A reírnos!