jueves, 1 de noviembre de 2018

Qué esperar de Bogotá

Qué esperar de Bogotá 
Foro Javeriano se acerca a quienes llegan desde fuera de Bogotá, buscando tocar temas de interés general
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Autor: Orlando David Buelvas Dajud 
Bogotá es una ciudad cosmopolita en cuanto culturas se refiere, cuenta con una población extensa y días que varían desde las lluvias torrenciales cargadas de frío irresistible, hasta calurosas horas acompañadas de sol, es, en fin, una ciudad impredecible, que cuenta con diversas culturas y muchas sorpresas. 
Son miles las personas que deciden iniciar su vida universitaria en la capital colombiana, transportándose desde todas las regiones del país para convenir en el interior del país, generando entonces, un encuentro único de acentos, gastronomía, música y demás. 
Es inevitable entonces, no hablar del gran choque cultural que se vive cuando todas estas civilizaciones se reúnen, pues, aunque los locales no lo entiendan, para una caleña bailar salsa con un rolo puede significar un trauma, así como para los costeños es imposible entender como existen personas tan reservadas o la incertidumbre que sufre un paisa al dejar su colorida ciudad para llegar a otra donde apenas se dan los buenos días, en fin, los bogotanos suelen ser algo introvertidos. 
Y es que no se exagera cuando se afirma sobre los capitalinos una personalidad más bien reservada, es muy diferente saludar a un amigo en Bogotá y preguntar “¿Cómo estás?” seguramente se limitará a decir “bien”, la situación cambia si lo haces en la costa, si en Barranquilla preguntas “¿Cómo estás?” a algún amigo, te tienes que preparar para una respuesta donde te hará un resumen de su vida junto con la de su familia, vecinos, levante, universidad, abuelos y hasta del perro si te tiene confianza. 
Luego, están los acentos, para muchos es un tema que genera gran curiosidad y algo que siempre pasa es ver como al llegar a la capital, siempre se señalan comentarios como “¡Qué raro hablas!” o “Que chistoso ese acento”, y claro al que se le acusa no entiende nada porque lleva hablando así toda la vida y se considera de un hablado “neutral”, es incómodo llegar a un lugar nuevo y ser señalado como extraño cuando sientes que sigues siendo la misma persona y piensas que lo raro no eres tú, sino, todo lo que te rodea. 
La adaptación nunca es fácil, temas como el clima o la comida son cosas que siempre se echan de menos, porque la verdad no es que la Chagua sea un manjar. 
El silencio de Bogotá es otro tema a resaltar, aquí la tarde de un domingo puede llegar a ser un momento de silencio absoluto y hasta soledad, en caso de vivir solo, suelen ser momentos en los que se llega cuestionar la decisión de mudarse a la capital, pero la verdad, no hay necesidad de ser tan trágicos. 
Otro factor importante, es el transporte público y los trancones, que una ciudad tan grande tenga problemas como estos llega a ser un dolor de cabeza, más cuando eres nuevo y vienes de una ciudad pequeña, pues, en estas caminar casi siempre es factible, pero si comparamos, caminar dos cuadras en Bogotá por lo extensas que son y por los efectos de la altura es como caminar ocho en Montería, además, si se es de ciudad pequeña los trancones son un tema nuevo que nunca se ha enfrentado y seguramente pondrá tu paciencia a prueba cuando salgas de clase de seis tomando un bus por la séptima para regresar a tu hogar.  
Las culturas en nuestro país son casi que caricaturescas, tanto así que encontrarlas puede ser hasta divertido, como imaginar una santandereana de alto carácter peleando con un capitalino o un vibrante chocoano bailando currulao junto a un cartagenero, esto y más son el tipo de cosas que pueden darse en Bogotá, tierra pluricultural. 
En fin, Bogotá es una ciudad indefinible, solo al experimentarla se podrá crear una idea alrededor de esta ciudad cargada de oportunidades, experiencias y diversidad de conocimientos. Por lo que, su encanto no se limita a la calidad de sus residentes o la multiplicidad de comidas que se encuentran en la capital, pues también es importante la experiencia de cada persona.  
Para sobrevivir y no caer en el error de sentirse solo en esta maravillosa y basta ciudad solo es necesario dar una oportunidad a las personas que la habitan, así, se dejan de lado ideas erróneas y se empieza a vivir en una ciudad, no de lluvias y días grises, sino, llena de sorpresas y oportunidades únicas. 

  

El Acoso No Para ¿Mudos o Cómplices?

Seguimos conociendo más víctimas de acoso sexual en la universidad 

El Acoso No Para ¿Mudos o Cómplices? 
Adriana Torres C – 3er semestre 

-¿Si ve como es de fácil ganarse un cinco? Usted va muy mal, así como va, va a perder la materia y a mí me encantan sus tetas. Entonces usted verá, ya tiene mi número y ya sabe dónde queda mi oficina”.  

 -Vale doctor gracias, repetiré la materia”. 

Los comentarios sexistas, las propuestas incomodas e indecentes a los estudiantes y las miradas acosadoras se están tomando las aulas de clase y parece que a nadie le importa; si caminar en la calle siendo propensas al acoso callejero, a los piropos y miradas morbosas era incomodo, ser víctima de esto en un ambiente educativo es completamente absurdo. 

Cada vez son más los casos que se conocen de profesores que abusan de su posición de poder dentro de las instituciones educativas, acosando a sus estudiantes e instaurando miedo en ellos; los amenazan y reprimen porque “es mejor para los dos que de esto nadie se entere”. Intimidad a los estudiantes para que ellos se queden callados, “…me reiteró el peligro que podría correr si la información salía de su oficina”; en estos casos las calificaciones parecen ser la herramienta perfecta de chantaje; “me recordó que yo había perdido el primer parcial de su materia y me dijo que él podía ayudarme con las notas siguientes, ya que para mí sería muy difícil sacar una buena nota en el final. Le respondí que yo sabía que iba mal en la materia, pero que eso no venía al caso. Él insistía.” Y como estos, son muchos los casos que se conocen de estudiantes que se sienten aterrados, vulnerables, amenazados, impotentes y solos cuando son víctimas del acoso sexual dentro de los salones de clase. 

Afirmar que una compañera es una exagerada por sentirse incómoda con el piropo de algún profesor, o poner en duda las palabras de quién con temor ha decidido denunciar que es víctima de acoso sexual no es más que el abrebocas de una normalización de la cultura machista en las universidades. Para nadie es un secreto que, en Colombia, en nuestra universidad y hasta en nuestra facultad existen estudiantes que han sido víctimas de acoso y hostigamiento por parte de los profesores y dejar esta problemática en el pasado es desconocer la realidad de muchas de las jóvenes de este país.  

Ni como estudiantes, ni como mujeres, ni como personas debemos tolerar comentarios por parte de profesores como “Le digo con toda sinceridad y con toda franqueza que usted serviría más para modelar jeans que para ser abogada” porque por más inofensivos que suene para algunos un la veo muy bien con esa ropa“ he escuchado que esto solo le pasa a los mujeres hermosas como usted”, o le luce mucho esos pantalones solo alimenta la aprobación y normalización de estas situaciones, quedarse callados y ser indiferentes cuando esto sucede en un salón de clases es normalizar los comentarios sexistas en nuestra facultad. La creación de hashtags como #DerechoAlPiropo encabezado por Amparo Grisales, no es más que una aprobación a las conductas machistas del día a día, lo siento Amparo, pero nadie quiere tus piropos y mucho menos en un salón de clases.  

En Colombia tristemente como mujeres somos más propensas al acoso sexual, a la violencia física y al abuso sexual, sin embargo, creer que la mujer es el único objeto de acoso sexual es caer en el prejuicio de hacer a los hombres inmunes a esta problemática; “Siendo hombreiniciando segundo semestre de mi carrera, fui víctima de acoso sexual por parte de un profesor de mi facultad.” Este tipo de conductas tampoco pueden ser normalizadas ni toleradas dentro de espacios educativos; “Empezó a preguntarme por mi vida personal: si tenía novia, que me gustaba, cómo me vestía…me dijo casi al oído: eres un niño muy lindo.” Esto demuestra la magnitud de esta problemática en las universidades de nuestro país, nadie está exento de ser víctima de acoso sexual y tomar medidas al respecto es absolutamente urgente y necesario.  


La universidad debe ser un espacio donde tanto las estudiantes como los estudiantes se sientan completamente seguros y tranquilos. Absolutamente nadie debe ser objeto de un comentario machista en clase o de propuestas indecentes por parte de los profesores después de estas. Que un estudiante se sienta incomodo de ir a una clase por culpa de comentarios machistas y sexistas por parte de un profesor no es normal, que un profesor llame una estudiante para decirle “…la llamaba para saludarla, lo que pasa es que no he podido dejar de pensarla... es que usted tiene un gran corazón… quisiera saber cuándo nos podemos ver y si me aceptaría un café” tampoco es normal, soportar comentarios como estos en clase: “preguntó a una estudiante si utilizaba medias veladas, y ante la negativa de esta, le dijo que no le dijera qué más no utilizaba porque lo ponía a soñar” jamás debe ser normalizado. Es normal que nos indignemos cuando este tipo de cosas suceden y salir a denunciar es lo más adecuado para hacer, y por esto nadie debe ser juzgado ni puesto en duda porque tristemente el silencio en ocasiones es la mejor opción ante la falta de garantías para alzar la voz cuando suceden este tipo de problemáticas.  “Al día de hoy me arrepiento profundamente, y me siento culpable de no haber podido articular palabra alguna para responder ante esa ofensa. Una mezcla entre indignación, rabia e impotencia me bloqueó y quedé fría con ese comentario, pues nunca me imaginé que un docente fuera tan infame como para faltarme al respeto de esa forma.” 



El primer paso para acabar con el acoso sexual en los espacios universitarios es dejar de normalizar las conductas inapropiadas de los profesores, y el segundo es tener como institución las herramientas y vías necesarias que hagan sentir seguros a los estudiantes de poder denunciar este tipo de problemáticas y darles garantías de que se tomarán medidas al respecto. La desinformación y el miedo hace que muchas veces estas situaciones queden en el olvido: “…concluimos que no era muy inteligente enfrentarse a eso, pues era altamente probable que no nos creyeran, ya que no teníamos pruebas”, “Ni siquiera sabes cómo reaccionar. Nunca dije nada y lo evité siempre”. Muchas veces hay quienes con valentía deciden salir y contar lo sucedido, pero por falta de información, herramientas y vías efectivas se obtienen respuestas como esta: “El profesor tiene 17 denuncias por lo mismo y aquí sigue dictando clase, no seas una de esas 17 niñas que probablemente se gradúe en el doble del tiempo y mejor vuelve a inscribir la materia” ,es evidente que como institución son muchas las medidas que se deben implementar para que los estudiantes que denuncien dejen de obtener respuestas como esa; necesitamos que cada vez sean menos las víctimas que se sumergen en el miedo por falta de mecanismos institucionales efectivos.  


Sabemos que es difícil denunciar un acoso sexual ya que muchas veces este se traduce en un abuso de poder y aprovechamiento de figuras y posiciones de autoridad que hacen que las víctimas se sientan atemorizadas y vulnerables al acoso. No permitan que ese miedo los cohíba de denunciar, todavía somos muchos los que creemos en su testimonio, “Salí y denuncie, ellos atentamente me escucharon, afirmaron creer tanto en mi testimonio como en el de las demás y brindaron todo su apoyo personal e institucional” denunciar esta realidad hará que cada vez sean menos las víctimas de acoso sexual en la universidad, “Decidí que no iba a seguir propiciando esas conductas y menos en mi propia universidad que tanto amo y respeto, que no iba a permitir que nadie más cargara con esta situación en silencio.  

Para que este tipo de situaciones dejen de suceder en la universidad se necesita del trabajo de todos, a  quiénes se sienten ajenos a esta situación no la normalicen ni la pongan en duda solo porque no la han vivido de manera directa; a las instituciones educativas tomen medidas al respecto, ustedes más que nadie deben creer en la palabra de quien con temor han decidió denunciar; a las víctimas recordarles que no están solas, son muchos los grupos estudiantiles (DeGénero, Polifonía, ForoJaveriano) que creen en  su testimonio y que están dispuestos a volver esta realidad visible; y  a quiénes de manera ignorante y apática, siguen repitiendo comentarios como “más te vale tener pruebas de eso que estás diciendo”, “es solo un comentario, no te lo tomes personal” No todo es que te están coqueteando” o solo lo dices porque te puso mala nota” y siguen poniendo en duda los testimonios de sus compañeros calificándolos de exagerados, showseros, mentirosos y escandalosos, lamentamos decirles que esto es una realidad de su país, de su universidad y de su facultad, ustedes deciden, ¿mudos o cómplices?